Menorca, isla de contrastes

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En Menorca encontramos una contraposición geográfica importante, en el sur, con un relieve más suave, se caracteriza por sus profundos barrancos alfombrados de una rica vegetación de pinos que llegan casi al mar fundiéndose en playas de blancas arenas o calas de aguas transparentes, contando el norte con una costa más abrupta, con grandes acantilados y rocas en las que rompe el mar. Si empezamos un tour desde Mahón, llegaremos en primer lugar a Villacarlos , encantador pueblo de poco más de 4.500 habitantes, situado en el puerto de Mahón. En sus cercanías se encuentran Cala Llonga y Cala de Sant Esteve. El Parque Natural de s'Albufera des Grau, un pequeño lago que constituye la segunda zona húmeda de las Baleares, tras la Albufera de Alcudia. El monte mediterráneo convive allí con los juncos y plantas de la marisma. En invierno se concentran allí más de 7.000 aves de 150 especies censadas. Si seguimos hacia el sur encontraremos Sant Lluis un pequeño poblado de 2.200 habitantes con una bucólica estampa de las ovejas o las vacas cruzando la carretera. Allí podremos bañarnos en Cala Alcaufar una bella playa con una urbanización de calidad, la Cala d'es Rafalet , bellísima y muy resguardada y Punta Prima, preciosa playa de fina arena blanca.

Si seguimos dirección a Torret, encontraremos esa Menorca virgen de la que oímos en algunos relatos ya muy antiguos, con esa pulcritud y sencillez que la caracteriza. Un ejemplo de lugares diferentes y llamativos es Calas Covas, donde viven los descendientes de aquellos hippies que escogieron esta isla como su paraíso terrenal. Habitan en cuevas sobre el acantilado, se calientan y cocinan con gas butano, y su único contacto con el mundo exterior es mediante una radio de pilas. Ellos son los que mantienen a diario limpia la cala. Desde aquí nos podremos dirigir a Alaior, población industrial con importante producción de calzado, que ofrece el aspecto de una pequeña ciudad provinciana. Su pintoresco casco antiguo, con estrechas callejuelas, casas blanqueadas y mansiones señoriales de los siglos XVII y XVIII, presenta un singular atractivo. En sus cercanías se experimentará el privilegio de visitar un verdadero museo arqueológico al aire libre de restos procedentes de tiempos inmemoriales, como son la Taula de Torralba y el Talayot correspondiente, el poblado de Torre d'en Gaumés y la Basílica paleocristiana de Son Bou . Otra curiosidad a visitar es el Claustro franciscano de San Diego, ya que lo que en el pasado fueron celdas de los monjes, hoy son viviendas o pequeños talleres familiares.



Mercadal está situada a los pies del Monte Toro, la mayor elevación de la isla, con un tesoro histórico al alcance de la mano que merece la pena visitar junto con sus bellísimas playas, entre las que destacan entre ellas las de Triant, Pregonda, Son Saura, Na Macaret y Puerto de Adaya. Ferreries, un pueblecito blanco y rojo de unos 3.000 habitantes o las maravillosas playas de Arenal d'en Castell, las playas de Santa Galdana, la Cueva de Na Pulida junto a Fornells o Ciutadella y sus playas son lugares que no se pueden dejar de visitar si queremos presumir de haber visto a fondo la isla.

One Response so far.

  1. Me encanta esta isla... A mí lo que más me choca son los microclimas que hay: ¡si en el sud llueve no es preocupéis, podéis ir a una playa del norte que seguroque hace sol!

    Cala Pregonda es muy bonita, igual que Ferreries. Me gusta mucho este artículo. He ido muchas veces a Menorca (mínimo una vez al año) y creo que refleja muy bien la esencia de la isla.

    Apartamentos Sitges

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