Delicatessen de Menorca: el queso mahonés

0 comentarios
 

Los verdes campos del interior de Menorca están salpicados de rebaños de vacas frisonas (introducidas por los británicos) pastando tranquilamente y pequeñas queserías. En ellas se produce uno de los productos estrellas de la gastronomía de Baleares: el queso mahonés que, desde el año 1985, cuenta con el reconocimiento de la denominación de origen.

Algunas conocidas marcas de queso de la isla se comercializan en muchos puntos de España, aunque si loque queremos es probar el auténtico "formatge menorquí" lo que hay que hacer es recorrer a los puestos de venta los días de mercado en Es Mercadal, Sant Lluis, Alaior, Ciutadella y otras localidades de la isla. También muchas de las queserías antes mencionadas, tienen sus puertas abiertas al público. En ellas se nos mostrará todo el proceso de producción desde que la vaca es ordeñada hasta que el queso sale a la venta. Por descontado, también nos dejarán probar los diferentes tipos de queso y nos explicarán sus matices.

Aunque hay dos variedades reconocidas (curado y semicurado), el queso mahonés, se distingue por su sabor fuerte y su curación. Su color varía entre el blanco pálido y el amarillo oscuro y es muy característica su textura quebradiza: es normal que al cortarlo se deshaga en pedazos, lo cual en cambio es perfecto si queremos comerlo sobre una tradicional rebanada de pa amb oli.

El método tradicional de elaboración requiere que la leche sea cuajada utilizando hierbas y luego envuelta en un paño blanco fino para darle a mano su forma cuadrada. El proceso posterior de curación puede llegar a durar meses.

Si visitas Menorca, es imprescindible probar su queso en alguna de sus múltiples formas: como postre acompañado de frutos secos, aderezando algún plato de carne, como aperitivo, con pan y aceite... Una delicatessen que no podemos dejar pasar.

Leave a Reply