Punta Nati en Menorca, el faro de los naufragios

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La historia marinera de las Baleares está plagada de naufragios terribles, gran parte de ellos en el brazo de mar que separa las islas de Mallorca y Menorca, azotado incansablemente por el viento de Tramuntana y con fuertes corrientes marinas que ofrecían y siguen ofreciendo grandes dificultades a los navegantes. 

Uno de los naufragios más sonados tuvo lugar el 9 de febrero del año 1910: el del vapor francés Général Chanzy, un barco correo que hacía la ruta entre Marsella y Argel marcó un antes y un después. EN mitad de la noche, apenas sin visibilidad, el barco se precipitó contra los farallones del abrupto litoral del noroeste de Menorca, hundiéndose cerca de la costa.

En el desastre perecieron 156 personas y los pescadores de la zona solo pudieron rescatar con vida a un único superviviente, el marinero Marcel Baudez que con todo detalle explicó a las autoridades lo que había sucedido: una noche sin luna, una oscuridad insondable y un terrible golpe que partió la nave en dos llevándose a todos su pasaje al fondo del mar.

Después de aquello, las autoridades de la Republica Francesa presionaron a España para que construyera un faro en el noroeste de Menorca para acabar con una lista de desgracias marinas que parecía no tener fin. Así, tres años después, se levantó el Faro de Punta Nati al norte de Ciudadela, sobre un desolado y agreste acantilado de 40 metros.

La visita a Punta Nati resulta sobrecogedora. Al bramido de las olas y el persistente azote del viento se suman los bufidos de los sopletes, las cavidades rocosas huecas por donde las olas penetran lanzando al aire peculiares silbidos y columnas de espuma. El agua suele salpicar con demasiada frecuencia la linterna del faro, lo cual constituye un importante problema para su mantenimiento. 

En cualquier caso, desde el día que empezó a iluminar este tramo del litoral balear los naufragios prácticamente dejaron de ocurrir. Para llegar a Punta Nati hay que tomar la carretera que parte de la Ronda Nord de Ciudadela la cual, tras unos 5 km, lleva directamente hasta este solitario enclave.

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