Es Pontàs, en Santanyí

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Caprichos de la Naturaleza, formaciones geológicas extrañas y peculiares. Todo el Mediterráneo está llena de ellas. En Mallorca, si en la costa norte, entre Valldemossa y Deià, se levanta majestuosa y magnética Na Foradada con su espectacular ojo, al sur destaca Es Pontàs, el gigantesco puente de roca frente a las costas de Santanyí.

A diferencia de Na Foradada, Es Pontàs no puede ser contemplado desde la costa ya que los terrenos que se levantan frente a él son privados y tienen en acceso prohibido. Para lograr una perspectiva cercana de este peculiar puente natural hay que alquilar un barco o contratar una excursión desde Cala d´Or o Cala Santanyí, que incluye un impagable chapuzón en las cristalinas aguas que reflejan la belleza de este monumento natural.

No siempre estuvo Es Pontàs así de oculto a la vista de los humanos. En el siglo XIX y buena parte del siglo XX esta rincón de la costa meridional mallorquina sirvió de modelo y de inspiración a multitud de pintores y artistas, que quedaron deslumbrados por su belleza, su originalidad y por la claridad de la luz mediterránea. Uno de ellos fue el pintor impresionista argentino Francisco Bernareggi, que vivió en Mallorca a principios del siglo XX y al que debemos un grandioso lienzo titulado "El Pontàs de Cala Santanyi".

Es Pontàs ya no atrae a los pintores como antaño, aunque sí a los pescadores de la zona y a los yates de recreo que fondean junto a la roca, un hogar de gaviotas no tan solitario como lo fue en el pasado. Los amantes de los deportes de aventura también llegan hasta aquí a bordo de sus zodiacs para saltar desde lo alto del arco, trepar por sus paredes y descolgarse por el ojo del puente, que se levanta a una considerable altura de casi 13 metros sobre el nivel del mar.

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