Porto Petro, el encanto de un pueblo de pescadores

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Es cierto que la imagen idílica de las pequeñas aldeas de pescadores del Mediterráneo ha pasado a la historia, barrida por el turismo de masas y los avances tecnológicos. Sin embargo, hay algunos minúsculos puertos del litoral balear que conservan el encanto de aquella época perdida para siempre. Uno de ellos es Porto Petro, en el municipio de Santanyí, al sudeste de Mallorca.

Nada más llegar a este lugar nos agradará descubrir su pequeño y tranquilo puerto, donde los llaüts (tradicionales embarcaciones de pesca) se balancean en los amarres y pescadores remiendan las redes de pesca protegiendo sus cabezas del sol con sombreros de paja. 

No hay grandes resorts ni ruidosos bares de copas, solo algunos hostales familiares y excelentes restaurantes marineros. Los que viven aquí todo el año y quienes eligen Porto Petro para pasar sus vacaciones aman la tranquilidad y la naturaleza. Desde aquí se llega fácilmente a un buen número de pequeñas calas desiertas, ocultas tras los pinares y de increíbles aguas color turquesa, y si un día quieren algo más de movimiento, a apenas unos kilómetros por carretera está Cala d´Or, uno de los grandes focos turísticos de la zona, con su animada vida nocturna estival. 

Porto Petro aparece en la historia a mediados del siglo XV cuando se levantaron las primeras casas blancas en torno a lo que se había convertido en un importante puerto comercial utilizado para la exportación de la piedra de Santanyí a la ciudad de Palma y a la península. En aquella época había incluso una aduana para controlar el comercio marítimo.

Fue una breve época de gloria tras la cual Porto Petro pasó a ser un simple puerto pesquero de escasa importancia que el turismo redescubrió hace unas décadas pero que sorprendentemente respetó. Hoy desde el Club Náutico de Porto Petro se pueden contratar excursiones en barco por la costa e incluso hasta el Parque Natural del Archipiélago de Cabrera

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