Torre de Peraires, un poco de justicia histórica

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Cuando el sistema de fortificaciones medievales y renacentistas del puerto de Palma perdió su razón de ser, al quedar lógicamente obsoleto, muchas de sus murallas, torres y baluartes fueron demolidos. Otros en cambio fueron conservados y restaurados, se les dieron nuevas funciones y un papel fundamental en la nueva estética urbana, como reliquias históricas que formaban parte de la esencia de la ciudad y a las que había que cuidar y respetar.

Pero por desgracia algunas de estas construcciones históricas quedaron en tierra de nadie. No desaparecieron, pero se volvieron invisibles. Es el caso de la Torre de Paraires, en Porto Pi, que se levanta con cierto aire cansado en una pequeña parcela ajardinada cerca del muelle donde atracan los barcos de las líneas marítimas que une la ciudad con Ibiza, Menorca, Barcelona o Valencia.

Nadie se detiene a fotografiar esta magnífica torre, semioculta por los grandes edificios modernos que le hacen sombra e ignorada por las guías turísticas. Esta torre formó en su día pareja con la de Portopí, que años más tarde se convertiría en el faro mediterráneo más antiguo de España. Ambas torres, unidas por un poderoso muro, cerraban la ensenada y servían de protección  ante los ataques externos, como el de la flota genovesa en 1412 y varias incursiones de piratas berberiscos.

Pero la historia de esta torre es aun más antigua. Como reflejan los trazos de su construcción, data de la época romana, si bien los conquistadores cristianos pensaron siempre de manera equivocada que era obra de los musulmanes.

Si viajas a Palma de Mallorca no olvides visitar este magnífico monumento, a pesar de su fea ubicación y el olvido al que le ha sometido la propia ciudad a la que tantos servicios prestó en el pasado. Se trata de un pequeño acto de justicia histórica. 

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