Horchata de almendra, el sabor del verano en Valldemossa

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Hace unos años Valldemossa recibió el honor de ser el pueblo más bonito de España, un galardón bien merecido y una opinión con la que coinciden y han coincidido muchas personas a lo largo de la historia, no solo mallorquines, sino también destacadas figuras como el Archiduque Luis Salvador o el compositor Frederic Chopin.

Y es que siempre es una delicia visitar Valldemossa, en el corazón de la Serra de Tramuntana. En invierno porque el pueblo parece una postal (sobre todo cuando nieva) y se puede disfrutar de un chocolate caliente acompañado de la coca de patata de rigor.

En verano el escenario es completamente distinto pero igualmente encantador. Sus calles empedradas están repletas de gente, el aire fresco de la montaña alivia el calor y las terrazas se llenan de visitantes que no dudan en refrescarse con la bebida más típica: la horchata de almendras.

Esta horchata se sirve tan fría que casi podríamos decir que parece un granizado. Hay quien la toma con un trozo de esponjosa coca de cuarto, con el clásico gató o con la antes mencionada coca de patata, típica delicia valldemossina. En cualquiera de sus variantes, una merienda de lujo y la manera más auténtica de refrescarse en las calurosas tardes estivales de Mallorca.

Muchos mallorquines no conciben una visita a Valldemossa sin cumplir el ritual de la horchata de almendras, un monumento más del pueblo, a la altura de la mismísima Cartuja.

  

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