El acierto de viajar a Mallorca en invierno

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Aunque es un destino de viaje que todo el mundo asocia al verano, el sol y la playa, quienes conocen Mallorca saben que la isla ofrece en la temporada baja otros atractivos menos conocidos pero igualmente encantadores. Viajar a la isla en invierno es un acierto, una idea que te encantará.

Para empezar podemos decir que el casco antiguo de Palma muestra el aspecto habitual, con un poco más de frío y menos terrazas al aire libre, pero el mismo ambiente acogedor. El clímax del invierno en Palma tiene lugar la noche del 19 de enero, cuando se celebran las fiestas patronales de San Sebastián y la ciudad se ilumina con hogueras (foguerons) donde se reúne la gente a asar carne y vino tinto mallorquín. También hay conciertos gratuitos por toda la ciudad de todos los tipos de música. 

Especialmente recomendable es la idea de planear un viaje de Navidad en Mallorca, disfrutando de su clima suave, su gastronomía tradicional de estas fechas, llena de increíbles y deliciosas sorpresas, y recorrer los caminos y rincones de la isla, de costa o de interior, sin la invasión turística de la época estival.

La nieve suele hacer acto de presencia en las montañas de la Serra de Tramuntana a partir de diciembre, aunque la nevada del año pasado fue inusualmente copiosa y prolongada y llegó hasta el nivel del mar. A pesar de esto, un clásico del invierno en la isla es la excursión a Valldemossa a tomar chocolate caliente y coca de patata disfrutando del bello paisaje de la montaña. 

Al final del invierno, hacia el mes de febrero, Mallorca ofrece un espectáculo hermoso y único que atrae a los viajeros que buscan la faceta más romántica de la isla. Es cuando florecen los almendros que tiñen de una brillante capa blanca los campos del interior. Un verdadero regalo para los amantes de la fotografía.

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