Tiempo de setas en Baleares

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Llega el otoño y las primeras lluvias que riegan campos y bosques en toda España y que se agradecen especialmente en la fachada del Mediterráneo y las Islas. Con las lluvias crecen las setas o bolets, en torno a las cuales, existe en Baleares una gran tradición gastronómica.

Son esas tardes después de la lluvia cuando los buscadores de setas salen al campo en busca de sus rincones secretos, subiendo montañas e internándose entre pinares y bosques de encinas, siempre con el cesto o paner en la mano, imprescindible para que las setas recogidas esparzan sus esporas y crezcan nuevos ejemplares.

La gama de setas comestibles que crecen en Mallorca, Menorca e Ibiza es amplia, así lo refleja la rica cantidad de nombres con el que se designa a cada una de las variedades: picornells, gírgoles, peus de rata, llisetes, cames seques, carlets, blavetes, agrets, campanilles, pixacans, orelles de llebre, múrgoles... 

Pero las setas estrella en Mallorca son los esclata-sangs, hongos sabrosos y selectos que reciben ese nombre porque al romperse derraman un líquido de color rojo que recuerda a la sangre. La tradición marca que se consuman a la parrilla, regados solo con un chorrito de aceite de oliva, aunque también son un rico ingrediente para dar sabor al arròs brut, uno de los platos tradicionales de Mallorca en invierno. 

Si quieres sumergirte en el fabuloso mundo de las setas mallorquinas la cita imprescindible está en Mancor de la Vall, un precioso pueblo de la Serra de Tramuntana donde cada otoño se celebra una feria dedicada única y exclusivamente a las setas. Una visita deliciosa y muy interesante.

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