Playas de Menorca... ¿piedra o arena?

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Menorca puede presumir de ser la isla del archipiélago balear que mayor número de playas vírgenes posee. Sin embargo, la variedad es enorme. Para no perdernos en este catálogo de maravillas haremos una pequeña división: cala de piedra y playas de arena.

Salvo excepciones, hay una regla que se puede aplicar a la hora de elegir playa en Menorca: la costa norte es abrupta, está azotada por el viento de la tramuntana y cuenta con pocas playas, sobre todo calas de piedra o de arena gruesa y de extraordinaria belleza; la costa del sur es la de los grandes arenales aunque también hay algunas calas escondidas de aguas de color turquesa.

Si te gustan las calas naturales más genuinas (y no soportas la arena en tus pies) puedes visitar joyas como Cala Pregonda, Binimel·là, las playas de Cavalleria y, en la zona meridional, Cales Coves. Para llegar a la mayoría de ellas hay que rodar por pistas de tierra. EL esfuerzo vale la pena, pues al final del camino nos esperan lugares paradisíacos.

Las playas de arena son más frecuentes en el sur. La lista es interminable: encontramos largos arenales como Son Bou, Son Saura, Punta Prima, Santo Tomás o Cala Galdana, pero a la vez calas cuyas aguas cristalinas y arena blanca y fina nada tienen que envidiar a las del Caribe. Macarella y Macarelleta, Cala en Turqueta, Binigaus, Cala Trebalúguer, Binibeca... Uno puede pasar todo el verano visitando cada día una playa diferente sin repetir.

Piedra o arena, el denominador común de las playas de Menorca es su belleza, su excelente conservación y la garantía de una experiencia cien por cien mediterránea.

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