Cala Varques, otro paraíso escondido de Mallorca

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Hoy hablaremos de un tesoro secreto de la costa mallorquina que, por desgracia, cada vez conoce más gente. Se encuentra en la costa de Llevant, en la marina de Manacor, y es una de las playas vírgenes más bellas y espectaculares de la isla: Cala Varques.

Esta playa tiene todos los ingredientes necesarios para que la consideremos un paraíso escondido: arena fina y blanca, aguas cristalinas, ausencia total de urbanización, custodiada por monte bajo, una atmósfera tranquila incluso en los meses de temporada alta y, sobre todo, un acceso un tanto complicado, necesario para que conserve su condición de playa solitaria y alejada del mundo.

La playa en sí tiene unas dimensiones reducidas: unos 70 metros de largo por 50 metros de ancho. Si contamos las zonas de piedra bajo los acantilados la cala es más amplia y está salpicada de rincones para tomar el sol, bañarse y, para los más aventureros, lanzarse a explorar sus cuevas submarinas que son la  entrada a un laberinto de galerías sumergidas de más de 500 metros de recorrido. 

Eso sí, hay que compartir la playa con las vacas de una granja vecina, lo cual resulta una anécdota simpática   para unos y una verdadera molestia para otros. Otro punto negativo es la "leyenda negra" que pesa sobre esta cala: hay que aparcar el coche a cierta distancia y seguir el camino a pie. Algunos conductores han sufrido desperfectos en los vehículos aparcados. Y es que son muchos los que se empeñan en disuadir a los visitantes de acercarse a este tesoro cada vez menos desconocido.

Pero vale la pena correr el riesgo para descubrir esta maravilla. Para llegar a ella hay que tomar la carretera que conecta Manacor con Cales de Mallorca hasta llegar al cruce con la carretera de Porto Cristo, entonces se debe continuar en dirección a Porto Cristo a lo largo de unos 150 metros para después tomar el primer camino que se encuentra a mano derecha. Siguiendo por allí llegaremos hasta unaverja que nos impide continuar. Allí hay que dejar el coche y continuar unos minutos a pie, camino al paraíso.

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