Paseo por las Murallas de Alcudia

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La primera impresión que se lleva el viajero cuando llega a Alcudia no puede ser más imponente: flanqueada por palmeras y rodeada por un foso, aparece ante nuestros ojos la antigua puerta de la ciudad medieval, con sus bellas murallas.

Ya los romanos supieron apreciar la situación estratégica de la villa de Alcudia, que en esa época se llamaba Pollentia, que también la exponía también a los peligros que supone estar cerca de la costa. Fue en la época medieval cuando el rey Jaume II, tras la conquista cristiana, decidió fortificar la ciudad con esta poderosa y sólida muralla que forma un cuadrado perfecto de 1,5 km de perímetro y 26 torres de refuerzo. Los cuatro grandes baluartes que se ven pertenecen a la época renacentista.

Esta construcción defensiva delimita el núcleo histórico de la ciudad de Alcudia, un delicioso paseo por calles empedradas entre jardines, viejos caserones y encantadores comercios. Cruzar el puente levadizo y el umbral de la gran puerta es penetrar en un pequeño universo lleno de lugares evocadores. Y para los amantes de la historia, pegado a ellas en dirección al mar, los restos de la ciudad romana, teatro incluido.

Alrededor de estas murallas, que en 1974 fueron declaradas "Conjunto Histórico Artístico", se despliega los sábados un mercadillo de aires medievales donde se vende artesanía, productos de la tierra y obras de arte. Es entonces cuando la ciudad ofrece un aspecto más vivo y cercano a sus días de gloria durante la Edad Media.

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